lunes, 15 de junio de 2015

Nou de la Rambla/Conde del Asalto. Relación de algunos establecimientos entre las Ramblas y Arco de Cires durante las primeras décadas del siglo XX. Números impares.



Nou de la Rambla. Años treinta. Señalo tres de los establecimientos que aparecen en  la fotografía. De izquierda a derecha:

- Celler Bohemi.  En la esquina con Lancaster.  Con entrada por el número 11 de Nou de la Rambla.  
Los  años treinta vieron el éxito de una nueva modalidad de espectáculo:  los “caus d’art”.  Los caus eran tabernas que tenían un estrado a disposición de  espontáneos con habilidades musicales que quisieran o se atreviesen a enfrentarse al público del local. Un anticuario asiduo a la taberna de Peret de la calle Robador,  el  primer y más reputado cau,  alquiló este local, que hasta la fecha había sido una tienda de embutidos con un local al fondo donde se bailaba flamenco,  y lo habilitó como cau d’art manteniendo la  tienda.   



A principios de los cuarenta, el local  cambió su nombre por el de Bodega Bohemia.  La fotografía que sigue es de una  interpretación de dos de los espontáneos con mejor acogida entre el público del  Celler  Bohemi: Mary Cel y Carreras. 



- La Fonda IBÉRICA DEL PADRE.  Una pensión modesta en el número 13. En la fotografía que cuelgo parece que el cartel que la anuncia la resume como Hotel Ibérica. Conocida porque en ella encontró su primer trabajo al llegar a Barcelona con quince años,  GARCIA OLIVER, el que fue miembro destacado de Los Solidarios el grupo de acción anarquista del que también formaban parte Durruti y Ascaso.  Fundador del Sindicato de Hostelería de la CNT, activista político y condimento de todas las salsas revolucionarias durante la década de los veinte y treinta, organizador de la columna Aguiluchos que desde Barcelona salió para Aragón para combatir a los militares sublevados y ministro de Justicia durante el gobierno de Largo Caballero.

En las memorias de Garcia Oliver, la fonda Ibérica del Padre aparece al menos en dos ocasiones. Comenta Garcia Oliver que en ella vivían muchos curas con pocos recursos de la Catedral, la iglesia del Pi y Santa María del Mar.



García Oliver pasó un tiempo como chico para todo en la Iberica del Padre.   De allí,  saltó al Hotel Jardí en la Plaza del Pi número 1 como camarero. 

Cuenta la revista Mirador en 1932,  que los jesuitas editaban una publicación científica que se llamaba Ibérica. Los alumnos de los colegios jesuitas solían denominarla Iberica del Padre (haciendo un chiste con el Padre Rodés que era el factótum de la misma). La anécdota apuntala la idea de que la Fonda Ibérica tenía una clientela donde predominaba el clero.

- Gran Fonda de San Luís en el número 15. No sé nada de ella, pero por la sonoridad del nombre bien merece que se le haga un hueco en esta relación. 



===============================================================================




Restaurante CASA ROMANA en el número 21.  En junio de 1921, a las puertas del restaurante, sufrieron  un atentado el director y el redactor del periódico La Tarde, resultando muerto el redactor.  Meses antes del atentado,  Fernando Pintado, el director, había pasado una temporada en la cárcel condenado por injuriar a la guardia civil en un escrito publicado en su periódico.  Eran los años en que  Martinez  Anido desde su cargo de gobernador civil de Barcelona favorecía una política de represión sangrienta contra el Sindicato Único y todos aquellos, incluyendo periodistas,  que se resistían a dejar en manos de la burguesía catalana el control absoluto de las condiciones de trabajo del obrero. 


                                                                ABC. 29 de marzo de 1921

                                      La Voz. 17 de junio de 1921

===============================================================================



Aunque el ANC  describe  la fotografía   como  situada en la esquina entre Nou de la Rambla y Santa Madrona, hay datos suficientes en la imagen para descartar  la ubicación que hace el ANC. El fotógrafo es  Branguli. Años veinte a treinta.

En la fachada del edificio a la izquierda hay  un establecimiento en cuyo rótulo central pone Alberto Lena  y un número de dos cifras.  Aparece en los anuncios de La Vanguardia un Lena en el número 23 de la calle que vendía reproducciones artísticas de yeso a colegios para las clases de dibujo.
En el edificio que asoma por la derecha se aprecia una parte de la fornícula del piso principal que alberga una imagen religiosa.   




La interpretación que más se ajusta a los datos es que la calle de la acera estrecha es Guardia y que la fachada de la izquierda con la acera más ancha da a Nou de la Rambla.  

En el principal del número 23 en el año 1924 hubo una clínica dermatológica, el “Instituto Dermatológico y Electrotécnico". Es posible que la placa ovalada en el balcón por encima de la tienda de Alberto Lena sea un anuncio de la clínica.



En el número 25, haciendo esquina con la calle Lancaster hace al menos 150 años que el local viene siendo ocupado por  establecimientos que  se dedican a la venta de vinos,  licores y dulces. 

Hay referencias de un Emilio Escat  que en 1867 acudió a la Exposición Internacional de Paris ofreciendo sus licores, en particular el Elixir Espartero de especial calidad. 



En 1872, la Confitería de Torras anunciaba la venta de turrones y guirlaches. 
En 1921, la Casa “Roge” comunicaba a su clientelela que en aras de conseguir el mejor café había adquirido una máquina de moler eléctrica, marca Hobart. 


Ahora la casa Torres con una bodega excepcional vende sus productos a clientes de medio mundo.  

===============================================================================





Nou de la Rambla a la altura del Arc de Cirés. Branguli. Inmediata postguerra.


No hay comentarios:

Publicar un comentario